siempre cambia su estado

mashco piro en el río alto madre de dios - foto: luis felipe torres (2015)

Sobre lo delicado que es hablar por otros

Estrategias de protección de derechos en el caso de los indígenas Mashco Piro del Alto Madre de Dios

Publicado: 2015-07-22

Introducción 

Leonardo Pérez tenía 22 años cuando una flecha lanzada por un indígena Mashco Piro le alcanzó en el pecho causándole la muerte el 01 de mayo del 2015, en la comunidad nativa de Shipetiari. Una muerte joven que conmocionó a la comunidad y a todos los que de alguna forma hemos estado cerca de ella. Este ha sido un hecho que ha vuelto a poner en relieve la problemática de los indígenas aislados en el Perú y, en específico, el caso de los Mashco Piro del Alto Madre de Dios. ¿Cómo podemos responder como sociedad en una situación como esta? ¿Qué debería hacer el Estado para afrontar este tema?

Sobre esta situación, diversas posturas han sido vertidas en medios de comunicación por personas e instituciones vinculadas a la problemática desde diferentes perspectivas. Detrás de ellas se pueden encontrar (o no) otros intereses: religiosos, económicos, políticos e incluso ideológicos. Sin embargo, muchas de estas opiniones se asemejan por un profundo desconocimiento de lo que viene pasando en la zona, en esta selva entre la comunidad de Diamante, Shipetiari y el extremo sur este del Parque Nacional del Manu. Pocos han visitado las comunidades involucradas en un problema tan serio antes de pronunciarse.

Tengo el privilegio y el enorme reto de pasar buena parte de mi tiempo en el Alto Madre de Dios, intentando aportar al trabajo que se hace sobre este tema con Shipetiari y Diamante, como parte del equipo multisectorial que trabaja en campo (compuesto por el sector Cultura, la Microred de Salud de Salvación, la Federación Nativa del Rio Madre de Dios y Afluentes - FENAMAD, entre otros). En este sentido, considero una responsabilidad aportar a este debate sobre las acciones de protección que tomamos como Estado y como sociedad para salvaguardar los derechos de los pueblos indígenas de la zona del Alto Madre de Dios, tanto de los que se encuentran aislados como aquellos en comunidades nativas.

Es importante destacar que no se presentan en este texto opiniones sobre el tratamiento con indígenas aislados de otras zonas, ni para otros grupos del pueblo Mashco Piro, dado que cada caso tiene particularidades que deben ser analizadas y tomadas en cuenta para tomar cualquier postura. Este texto trata exclusivamente sobre este grupo Mashco Piro del Alto Madre de Dios. Asimismo, esta no es una posición en nombre de ninguna de las instituciones mencionadas en el texto. Es una opinión personal.


La situación de los Mashco Piro y la comunidad de Shipetiari en el Alto Madre de Dios

En los últimos 4 años, un grupo de individuos del pueblo indígena Mashco Piro viene siendo visto constantemente en las riberas del río Alto Madre de Dios (margen izquierda), en territorios del Parque Nacional del Manu y la Comunidad Nativa de Shipetiari (Distrito Fitzcarrald, Provincia Manu, Departamento Madre de Dios). Se les ha visto en diversos números, desde un solo individuo hasta grupos de 25 personas. En el año 2014 se han registrado más de 70 avistamientos de los Mashco Piro en esta zona y más de 30 avistamientos en lo que va del año 2015. Sabemos que este grupo avistado es solo una pequeña parte del pueblo Mashco Piro, que habita actualmente extensas zonas de bosque amazónico de los departamentos de Madre de Dios y Ucayali en Perú, y el Estado de Acre en Brasil.

Durante el año 2015, individuos de este grupo Mashco Piro del Alto Madre de Dios han incursionado en cinco ocasiones a Shipetiari, una comunidad nativa formada por unas 30 familias del pueblo indígena machiguenga, colindante al Parque Nacional del Manu. En todas estas incursiones realizaron sustracción de herramientas y productos de las chacras. En su tercera incursión, el 1 de mayo de 2015, al sentirse amenazados por encontrarse con varios comuneros en uno de los caminos, dispararon una flecha que alcanzó a Leonardo Pérez (22) provocándole la muerte.

mAPA DEL ALTO MADRE DE DIOS - COMUNIDADES DE SHIPETIARI, DIAMANTE Y PARQUE NACIONAL DEL MANU (ZONA DE PRESENCIA MASHCO PIRO)

Existe aquí evidentemente un problema grave, que ya cobró vidas. Existe una situación de tensión y conflicto entre dos grupos indígenas, los Mashco Piro y los Machiguenga de Shipetiari que, como se ha comprobado, puede desencadenar situaciones de violencia. Además, la vulnerabilidad en salud que caracteriza a los grupos indígenas que han permanecido en aislamiento, como los Mashco Piro, hace que esta situación de contactos que vienen realizando sea aún más complicada. En cualquier momento podrían contagiarse de enfermedades comunes en la zona que para ellos serían letales, como enfermedades respiratorias.

Si bien se conoce la presencia de los Mashco Piro en la zona desde hace décadas, el comportamiento de buscar y exponerse de esta manera al contacto es relativamente reciente (2011). Actualmente se puede ver un grupo en las playas por horas, esperando que pasen los botes para llamarlos y solicitar ciertos productos. Les interesa en especial el plátano, la yuca, la caña, machetes, ollas, entre otros, ya que no desarrollan agricultura ni trabajan el metal. Estos pedidos los hacen indiscriminadamente a botes de turistas, comerciantes y comuneros, en una zona de alto tránsito fluvial como el Alto Madre de Dios. Muchas personas que hablan la lengua indígena yine (inteligible a la de los Mashco Piro) han podido comunicarse con ellos.

Claramente estos avistamientos no son fortuitos, los Mascho Piro no están siendo descubiertos recogiendo huevos de tortuga en una playa o en un viaje buscando nuevos territorios de caza, como en otros casos. Ellos están deliberadamente buscando interactuar con las personas que transitan por el río.

En este sentido nos preguntamos ¿por qué están buscando el contacto? Actualmente, este contacto podría ser buscado por distintos motivos, entre los cuales se manejan generalmente 3 grandes escenarios. Podría ser por una decisión absolutamente autónoma de los aislados, que nuevas generaciones van tomando otra actitud e interés por lo que se encuentra fuera de su territorio sin las influencias de agentes externos (una situación un tanto utópica). En otros casos, buscar el contacto responde a una influencia producida mediante el relacionamiento con agentes externos (usualmente a través de regalos) creando un interés por elementos de la sociedad occidental (tecnologías, herramientas, productos, etc.) que los impulsa a mediar estos contactos. Esta es la estrategia usada históricamente por misiones religiosas para contactar y evangelizar indígenas amazónicos. Finalmente, es posible que otras actividades humanas en sus territorios (usualmente actividades de extracción de recursos o actividades ilegales como narcotráfico, extracción ilegal de madera, entre otros) cree un escenario que de alguna forma los obligue a buscar contactos con otras personas (tal vez en búsqueda de ayuda o nuevos territorios).

Evidentemente estas son solo escenarios que nos pueden ayudar a entender situaciones específicas, pero que no agotan la complejidad que puede tener cada historia de contacto. Otros diversos factores, inaprensibles aún para nosotros, actúan de manera crucial, el principal de ellos (injustamente olvidado en estos debates): la agencia, particularidad y complejidad de los indígenas aislados como individuos.

En el caso de los Mashco Piro del Alto Madre de Dios, no se han identificado actividades de agentes externos al interior del territorio que ocupa este grupo: margen izquierda del río Alto Madre de Dios, entre el Bajo Manu y el Bajo Pinquén, en el Parque Nacional del Manu. Este espacio no se encuentra superpuesto ni colindante con ningún lote de hidrocarburos, ni concesión forestal. De acuerdo a la información del SERNANP, Ministerio de Cultura y FENAMAD, quienes cuentan con personal permanente y puestos de control en la zona, no se cuentan con reportes de actividades de extracción de madera, minería o narcotráfico en el ámbito donde se desplaza este grupo. No hay tampoco denuncias de las comunidades de alrededor del Parque al respecto. De esta manera, la hipótesis de un desplazamiento forzado de sus territorios por este tipo de motivos en este caso al momento no tiene asidero.

De otro lado, está ampliamente comprobado (por testimonios, fotos y videos), que diversos agentes han mantenido contacto (en su gran mayoría pacífico) con estas familias desde hace más de 20 años. Comuneros, autoridades locales y misioneros religiosos, se han relacionado con los Mashco Piro en diversas ocasiones en las playas del Alto Madre de Dios, brindándoles alimentos y otros objetos. Entre ellos, un comunero de Diamante, fue conocido por mantener contactos sostenidos con este grupo Mashco Piro durante muchos años, incluso visitándoles en sus lugares de avistamientos acompañado de otros miembros de su familia. Esta relación culminó por razones no precisadas con su muerte el año 2011, por ataque con flecha de los mismos Mashco Piro.

Es claro que estos contactos familiarizaron a este grupo Mashco Piro con bienes que no pueden conseguir sin entrar en relación con personas ajenas a su pueblo. Creada, aprendida, impuesta o no, la necesidad por estos elementos les hace buscar y aceptar de alguna forma el relacionamiento con otras personas. ¿Si no estoy siendo atacado por las personas que lo proveen, por qué dejar de tener un machete con el que puedo hacer 10 flechas en una semana, en vez de hacer solo 02 rompiéndome las manos con una piedra? Eventualmente el interés por otros objetos y elementos del mundo fuera de su pueblo suele ir en aumento y pueden llegar a generar dependencias. Esta explicación de los hechos no es inverosímil, ni extraña, es uno de los guiones más comunes de las historias de contacto con indígenas de la Amazonía desde el siglo XVI.

MASHCO PIRO RECIBIENDO MACHETES Y OLLAS EN PLAYAS DEL ALTO MADRE DE DIOS - FOTO: CONSEGUIDA DE UN COMUNERO LOCAL (2013)


Sobre las estrategias de protección para los Mashco Piro del Alto Madre de Dios

¿Cómo podemos responder como sociedad en una situación como esta? ¿Qué debería hacer el Estado para afrontar este tema? Existe una posición generalizada en entidades estatales, organizaciones indígenas, organizaciones no gubernamentales y ámbitos académicos para abordar el tratamiento con indígenas en aislamiento, la cual se basa en una estrategia de no contacto. Es decir, no establecer ni intentar establecer contacto alguno con indígenas que viven aislados y evitar su relacionamiento con otras personas protegiendo sus territorios de cualquier ingreso de agentes externos. En el Perú esta posición es respaldada por un marco legal específico que recoge el principio de no contacto como estrategia para proteger los derechos a la vida, salud y autodeterminación de los indígenas aislados.

La estrategia de no contacto opera en términos generales bajo la siguiente lógica. En primer término, interpreta el aislamiento como la opción que estos grupos han elegido para su vida, por lo que respeta el derecho de estos pueblos indígenas a su autodeterminación. De otro lado, dada su crítica vulnerabilidad en salud, que no mantengan contactos con otras personas los protege del contagio de enfermedades. Ahora, evidentemente esta estrategia para la protección de los derechos de los indígenas aislados está pensada como una medida adecuada en casos que cumplan ciertas condiciones. Fundamentalmente, que no sean los mismos indígenas aislados quienes se encuentren buscando el contacto con personas ajenas a su grupo.

En este sentido, considero que en el caso del Alto Madre de Dios aplicar una estrategia radical de no contacto es ampliamente cuestionable, tanto a nivel práctico como ético, ya que son los mismos Mashco Piro quienes buscan aproximarse a otras personas en las playas del Alto Madre de Dios de manera casi permanente. No existen planteamientos razonables para interpretar este comportamiento actual como un reflejo de su autodeterminación de permanecer sin contacto con la sociedad envolvente.

¿Cómo aplicar una estrategia de no contacto entonces? ¿Deberíamos limitarnos a verlos intentar comunicarse, alejarnos, e impedir que alguien más se les acerque? Si hay algo claro en esta situación, es que una política de “ley de hielo” no los va a devolver al aislamiento. Lo acontecido recientemente demuestra que si no consiguen lo que están requiriendo en las playas, lo irán a buscar a las comunidades de alrededor como Shipetiari. Esta es una situación de alto riesgo para ambos grupos, en la cual las posibilidades de actos de violencia o una emergencia en salud son siempre latentes. En este caso, evitar el relacionamiento bajo el principio de no contacto cuando los Mashco Piro lo están promoviendo, es crear una situación de indefensión por omisión a personas de dos grupos indígenas. Es preciso repensar la estrategia que estamos utilizando con la finalidad de proteger derechos fundamentales: la salud, la vida y la autodeterminación de los pueblos indígenas.

La realidad es que los Mashco Piro salen constantemente a las playas y buscan interactuar con otras personas. En este sentido, es preciso aprovechar esos espacios para transformar un contacto caótico y peligroso en mecanismos de comunicación ordenados, con protocolos de salud y seguridad. ¿Cómo proteger su derecho a la autodeterminación (o cualquiera de sus derechos) si les negamos la opción a comunicarse? Los Mashco Piro son individuos complejos como todos nosotros, no actúan por instinto, ni son todos iguales. Tienen un lenguaje que podemos entender, son capaces de comunicar ideas y entablar conversaciones, de dar una opinión. Es absurdo pretender conocer a profundidad las razones que motivan sus acciones y su comportamiento al buscar el contacto sin contar con su punto de vista.

Prescindir de la voz de los sujetos sobre los cuales tomamos decisiones que afectan su vida solo se justifica cuando de manera efectiva evitan el contacto con otras personas. Sin embargo, mantener esta limitante metodológica (y ética) no tiene sentido cuando estos individuos buscan el contacto. Además de conocer sobre la demografía, lugares de vivienda, enfermedades recurrentes, tipo de alimentación, es preciso conocer acerca de sus problemas, necesidades, intereses y expectativas. Esta comunicación debe proveer la información y conocimiento necesario con miras de tomar medidas de protección adecuadas a su situación actual, así como prevenir emergencias de salud y establecer una estrategia para mitigar el conflicto con Shipetiari. ¿Acaso esperaremos que se desate una epidemia entre los Mashco Piro u otra muerte como la de Leonardo para empezar a comunicarnos con ellos?

mashco piro en el alto madre de dios - foto: fritz villasante (setiembre 2014)

Ahora bien, tampoco deberíamos entender este comportamiento como el primer escalón en un proceso definido o asumir su interés de integración a la sociedad nacional (pensar que “deben civilizarse”, vivir en comunidad, adoptar una religión foránea o recibir programas del Estado). Por ejemplo, experiencias previas muestran que algunos grupos indígenas en contacto esporádico se relacionan con sus vecinos únicamente para conseguir algunos elementos de manera eventual o para recibir atención en salud cuando sus métodos no son suficientes, manteniendo fuera de esas salidas eventuales su vida tradicional en el bosque. Otras veces el cambio cultural puede ser mucho más fuerte y dramático, esto tendrá que ver tanto con la actuación del Estado, las comunidades vecinas y las particularidades de los individuos con que se realice dicho contacto.

En todo caso, uno de los retos más importantes es tratar que estas interacciones sean en lo posible determinadas por el propio interés de los Mashco Piro y vaya al ritmo que ellos quieran plantear. Obviamente no se puede forzar un desenlace sometido a intereses ulteriores como la evangelización religiosa, relaciones de clientelismo, relaciones políticas o intereses económicos.

Escuchar la voz de este grupo representa un enorme reto intercultural para el Estado y la sociedad en general. Este proceso de comunicación abre un abanico de posibilidades, entre las cuales podría estar un relacionamiento más constante entre los Mashco Piro y la sociedad envolvente; que no es la puerta al paraíso, como tampoco creo que lo sea vivir aislado en la selva por miedo. Sin embargo, ¿tenemos realmente otras opciones en este momento? ¿vamos a mandarlos por donde vinieron sin si quiera hablar con ellos?

Considero que no se trata ahora de buscar culpables, de lamentarnos por un futuro que no queríamos para los Mashco Piro, de seguir etiquetándolos, de enfrascarnos en un debate académico, político o ideológico. Es necesario pensar constructivamente en cómo afrontar de manera concreta este reto específico en el que estamos como sociedad ante la salida de estas personas que son los Mashco Piro en el Alto Madre de Dios.


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